Las imágenes tienen un inmenso poder seductor para quien las percibe.
Al estimular nuestros sentidos generan un relación libre que permite otorgar un significado personal y experiencial a quien interactúa con ella. La imagen facilita el entendimiento de las cosas, otorgando poder a quien sepa utilizarla con fines educativos pero que puede llegar a ser peligrosa si quien recibe dicha imagen (cargada de información) no posee las herramientas para desglosarla ignorando el estímulo, o quien se vea seducido hacia ésta por medio de sus lenguajes sensoriales pero no estando conciente de su información real y sus efectos conductuales.
La pedagogía se desemvuelve en procedimientos mucho más complejos que pueden ayudar a que uno se haga conciente del lenguaje de las imágenes, pero dichos procedimientos carecen de la inmediatés experiencial en la que operan las imágenes.
miércoles
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