Un pájaro pasa una vez cada mil años por una enorme montaña formada de puro diamante a pulir su pico en la cima.
Cuando el ave termine por desgastar la montaña, pasará un segundo de le eternidad.
El barrio puerto, como lugar de búsqueda de identidad porteña, se muestra esquivo a la normalización del tiempo, sus habitantes sumergidos en un no-tiempo, carecen de pasado y futuro.
Es un presente sin moda, que se forma de la ocupación natural de los espacios y de sus objetos diambulantes. Espacio abierto, tierra de nadie, nos recibe sin pretextos , sólo porque está disponibles, porque es el patio de todos, porque la vida se genera como restauradora de obsoletos edficios... lejanos,
La historia pena, pero los verdaderos fantasmas estan seguros de estar vivos
diambulan reuniéndose con otros, celebrando, haciendose leyenda.
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